martes, 11 de junio de 2013

Simbología cristiana, LA CRUZ


En el siguiente texto se dará a conocer aspectos importantes sobre cómo la religión cristiana ha utilizado los signos a lo largo de la historia para influir en el pensamiento colectivo de las personas que siguen este dogma, apropiando así de poder principalmente en cuanto a lo moral pero influenciando también lo político y lo económico. Se permitirá al lector apropiarse de algunos términos que será necesarios para la buena interpretación de un texto que es reflexivo y que busca no cuestionar las acciones de la iglesia como institución, sino por el contrario sólo exponer lo referente al tema.

El cristianismo es una religión monoteísta basada en las enseñanzas de hermandad, amor y humildad que profetizó Jesús, hijo de dios y salvador del mundo de los pecados; esta cátedra se encuentra en la mayor guía cristiana, la biblia, que comparte en su primer testamento, las historias del judaísmo, y en el segundo, la vida y obra del hijo de dios. Desde el principio, en el primer siglo de la era cristiana, esta doctrina se ha constituido como una institución con diferentes corrientes, con una misma ideología fundamental que las rige; la iglesia católica apostólica romana, la iglesia con más seguidores a nivel mundial, y con sede principal en el estado Vaticano que posee una economía propia que ha construido a lo largo de los siglos y con el cual ha podido ejercer un poder grande en el mundo, es un claro ejemplo de esto.

La educación institucional ha sido uno de los legados más grandes que ha dejado el cristianismo en la historia del mundo, sobretodo en occidente, en América, donde la gran mayoría de colegios y universidades creadas en la época de la colonia, se concebían con el único fin de la enseñanza religiosa. Este evangelio, al igual que las muchas otras religiones del planeta, ha utilizado ciertos aspectos a su favor como la educación para influir, y de alguna manera transformar el pensamiento colectivo y “manejar” a sus feligreses para seguir siendo una institución con mucho prestigio y poder, que incluye una fuerza monetaria increíblemente grande.


Como organismo ligado a la cúspide de la pirámide social que por mucho tiempo la monarquía instituyó como ley, y con la que se regía gran parte de los territorios europeos y americanos, la religión católica ha mantenido gran cantidad de feligreses y exorbitantes sumas de dinero que le atribuyen poder mundial. Lo simbólico de éste dogma se ha instaurado en el ideal común y recíprocamente en la cultura que se puede decir que de algún modo u otro estos han modificado a lo largo del tiempo nuestros pensamientos, nuestra forma de vida y sobre todo los efectos actitudinales de la sociedad.

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